Los corredores afrontan una nueva etapa de transformación marcada por el cambio de ciclo y la IA
Acrisure considera que el fin del crecimiento automático ligado a las primas obliga al sector a reforzar productividad, retención, disciplina comercial y escala tecnológica
“El sector de la correduría de seguros entra en una nueva fase de transformación. La moderación de las primas, el aumento de la competencia entre aseguradoras y el avance acelerado de la inteligencia artificial están redefiniendo las fuentes de crecimiento y los modelos operativos de los corredores”, son las principales conclusiones de la cumbre de directivos de Acrisure celebrada en Madrid, en palabras de su CEO, Jose Antonio Vargas.
Tras varios años en los que la inflación de las primas impulsó de forma automática los ingresos y generó una percepción generalizada de bonanza, el broker cree que el mercado comienza a exigir un crecimiento basado en fundamentos más sólidos. La prioridad se desplaza ahora hacia la retención de clientes, la disciplina comercial, la productividad, el control de costes y la demostración de un valor diferencial para el asegurado.
Un crecimiento que habrá que volver a ganarse
La mayor capacidad disponible y la intensificación de la competencia permiten a los clientes acceder a mejores condiciones y, en muchos casos, a primas más ajustadas. Este escenario beneficia al asegurado, pero incrementa la carga de trabajo de los corredores justo cuando los ingresos vinculados a las primas dejan de crecer por defecto.
En este nuevo entorno, la creación de valor dependerá menos del ciclo y más de la calidad operativa, la escala y la capacidad de ejecución comercial. Los corredores con modelos escalables, una posición clara en el mercado y una sólida disciplina de gestión estarán mejor preparados para mantener el crecimiento incluso en condiciones menos favorables, donde la captación de nuevos clientes se vuelve nuevamente prioritaria.
La IA acelera la transformación
En paralelo, la inteligencia artificial está redefiniendo tanto la operativa interna como la relación con el cliente. Su aplicación permite automatizar procesos, elevar la productividad, mejorar el análisis de riesgos y ofrecer respuestas más ágiles y personalizadas.
El impacto varía según el segmento. En seguros de particulares y en los riesgos más estandarizados de pequeñas empresas, la automatización gana espacio en la venta y la distribución. En seguros de empresa y especializados, donde los riesgos son más complejos y las soluciones requieren mayor personalización, la inteligencia artificial refuerza el papel del corredor al ampliar su capacidad de análisis, diseño de soluciones y colocación de riesgos.
Escala, alianzas y velocidad de adaptación
Para Oscar Rincon, director de Expansión de Acrisure, “la adopción de estas capacidades plantea una decisión estratégica para cada corredor: determinar si dispone de escala suficiente para acometer en solitario las inversiones necesarias o si resulta más conveniente integrarse o aliarse con una plataforma de distribución dotada de recursos tecnológicos y operativos superiores”. Indica .
“La transformación impulsada por la inteligencia artificial no tiene marcha atrás y coincide con un cambio de ciclo en el que atraer nuevos clientes y retener los existentes será esencial, al tiempo que se exige operar con mayor eficiencia”, añade Begoña Larrea, directora general del grupo.
Las disrupciones activan procesos de adaptación que terminan reforzando al sector, aunque también generan una selección natural entre modelos de negocio. En este contexto, la velocidad de adaptación será uno de los factores decisivos: quienes actúen con anticipación podrán convertir el cambio en una ventaja competitiva; quienes reaccionen tarde correrán el riesgo de perder relevancia.
La transformación de la distribución de seguros no cesa. El nuevo liderazgo corresponderá a las organizaciones capaces de combinar cercanía al cliente, excelencia operativa, escala eficiente y tecnología aplicada con criterio.
