Adiós al coche de sustitución: la movilidad bajo demanda marca la nueva estrategia de las aseguradoras
Por Adriana Guzmán, directora de Uber
para Empresas en el Sur de Europa
Seguro que más de una persona se siente identificada con la historia de que su coche entra en el taller por un fallo mecánico y resulta ser más grave de lo que pensaba. En ese momento, la avería deja de ser solo una cuestión técnica y se convierte en un problema de movilidad. La ausencia del vehículo implica no tener cómo desplazarse para todas las tareas que conlleva la vida diaria: recoger a los hijos del colegio, ir a trabajar, hacer la compra. Y, en este caso, el damnificado no necesita necesariamente un coche de sustitución: necesita, simplemente, poder moverse.
Tradicionalmente, ante esta situación, lo más común ha sido ofrecer un coche de cortesía. No obstante, no siempre es posible y, además, esta solución no siempre encaja con las necesidades reales del cliente. Disponibilidad, tiempos de espera, demanda, recogida y devolución… Son muchos los factores a tener en cuenta.
Con la mirada puesta 30 años atrás, vemos cómo la sociedad ha evolucionado a pasos agigantados, pero hay ciertos campos en los que no se ha llegado a explotar todas las herramientas que tenemos a nuestro alcance. ¿Es posible encontrar un reemplazo al vehículo de sustitución para facilitarle la vida a los clientes que se quedan sin coche durante días, mientras el resto de sus responsabilidades siguen ahí? Porque quedarse sin coche no significa que las responsabilidades del día a día puedan ponerse en pausa.
Ante esta incógnita, surge una nueva cuestión: ¿y si la alternativa al coche de cortesía no fuera un vehículo, sino un servicio de movilidad flexible que el cliente pueda utilizar cuando lo necesite? Sería la solución perfecta para olvidarse de los trámites y de conducir un coche que no es tuyo.
No siempre hace falta disponer de un coche las 24 horas del día. La movilidad bajo demanda permite adaptarse a las necesidades del cliente en cada momento y es una alternativa que ya está circulando por las calles. Lo pides y lo tienes. El cliente no tiene que preocuparse por conducir un coche que no es suyo, encontrar dónde aparcarlo o devolverlo después. Solo necesita seguir con su día a día.
El usuario espera que su aseguradora piense en él y en sus circunstancias, y que entienda que no es un número más. Esta relación debe ir mucho más allá de solucionar el fallo técnico. No es lo mismo atajar las cuestiones técnicas que centrarse en la necesidad real del cliente. Y, en estas ocasiones, el asegurado necesita una alternativa cómoda, sencilla y, sobre todo, rápida.
En la actualidad, existen soluciones que permiten ofrecer servicios de movilidad bajo demanda accediendo simplemente a una aplicación como Uber. Todo queda centralizado, registrado y bajo control de la empresa aseguradora que facilite esta oportunidad a sus clientes, sin que estos últimos tengan que tener una cuenta, ni adelantar la cuantía del viaje y garantizando que el usuario siga moviéndose sin interrupciones. Por no hablar del ahorro de tiempo y dinero que conlleva para todas las partes. Pues la aseguradora en cuestión podría reducir su parque de vehículos de sustitución con todo lo que ello supone y tener un control total sobre los costes.
De esta forma, los clientes encontrarían el remedio a sus problemas a través de soluciones innovadoras y en línea con las demandas de la sociedad actual. Sin lugar a dudas, la asistencia posventa se ha convertido en el nuevo reclamo para marcar la diferencia.
