Las aseguradoras ya no solo tienen que cumplir la regulación, ahora deben demostrarlo de forma continua
El sector asegurador español está intensificando sus esfuerzos para adaptarse a un entorno regulatorio cada vez más exigente, marcado por normativas como DORA, el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (AI Act), NIS2 y la evolución de Solvencia II. Así lo recoge un estudio de ICEA, elaborado con la colaboración de Babel, según el cual el 92% de las entidades ha incrementado durante el último año los recursos destinados al cumplimiento normativo. Entre los principales factores, el 65% apunta a una mayor presión supervisora y el 55% a la creciente complejidad tecnológica.
El informe señala que las aseguradoras están avanzando hacia modelos más integrados de gestión del cumplimiento. Ocho de cada diez entidades aseguran disponer de una visión conjunta del impacto de las principales regulaciones sobre sus procesos, mientras que más de la mitad trabaja con modelos comunes para gestionar riesgos, controles y obligaciones regulatorias. No obstante, la automatización continúa siendo desigual y todavía son minoría las compañías capaces de reutilizar evidencias entre diferentes normativas, auditorías y funciones de control.
La inteligencia artificial también está adquiriendo protagonismo en este proceso, tanto por las obligaciones derivadas del AI Act como por su potencial para automatizar tareas de cumplimiento. Según el estudio, el 77% de las aseguradoras ya trabaja en iniciativas relacionadas con la adaptación al Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial, mientras que el 95% mantiene programas de formación en automatización, IA y cumplimiento normativo digital. Para Juan Cornago, director de Ciberseguridad de Babel, este escenario exige una mayor colaboración entre las áreas de negocio, tecnología, operaciones y gobierno del dato.
El estudio apunta así hacia una evolución desde un cumplimiento basado en respuestas puntuales ante auditorías hacia un modelo permanente, trazable y automatizado. El objetivo pasa por construir un marco común de riesgos, controles y evidencias que permita responder a distintas obligaciones regulatorias sin tener que desarrollar modelos independientes para cada norma. Según Babel, esta capacidad permitiría reducir tareas manuales, mejorar la trazabilidad y facilitar una respuesta más rápida ante nuevos requerimientos regulatorios.
