Solo una de cada ocho empresas gallegas cuenta con una política formal de gestión del riesgo
La gestión del riesgo continúa siendo una asignatura pendiente para buena parte del tejido empresarial gallego. Solo el 13,2 % de las empresas dispone de una política formal de gestión del riesgo, una cifra que incluso desciende respecto a la registrada hace cinco años (16,7 %). Esta es una de las principales conclusiones del estudio “La gestión del riesgo en el sector empresarial gallego”, promovido por Fundación Inade y elaborado por miembros del Centro de investigación Ecobas de la Universidad de Santiago de Compostela.
La investigación ha sido realizada por Luis Otero, catedrático de Economía Financiera y Contabilidad, y Pablo Durán, vicerrector de Economía, Infraestructuras y Sostenibilidad de la Universidad de Santiago de Compostela.
Los resultados muestran una realidad con contrastes significativos. Por una parte, las empresas gallegas han incrementado su concienciación sobre los riesgos que afrontan y han avanzado en la integración de esta materia en su cultura empresarial. Sin embargo, esa mayor sensibilización todavía no se traduce en estructuras formales de gestión.
El estudio también pone de manifiesto una importante brecha entre las grandes empresas y las pymes. Las primeras presentan mayores niveles de madurez, mientras que las pequeñas y medianas empresas mantienen modelos mucho menos estructurados.
“La empresa gallega es hoy más consciente de los riesgos a los que está expuesta que hace cinco años. El siguiente paso debe ser convertir esa mayor sensibilidad en sistemas de gestión más estructurados que permitan anticiparse a las amenazas y aprovechar las oportunidades”, señala Luis Otero González.
En relación con los riesgos emergentes, el estudio identifica la ciberseguridad como la amenaza más inmediata para las organizaciones, aunque advierte de que la contratación de seguros Cibernéticos continúa siendo reducida. El cambio climático gana relevancia en la agenda empresarial, si bien la inversión destinada a adaptación y mitigación sigue siendo limitada. Por su parte, la inteligencia artificial todavía no se percibe de forma generalizada como una prioridad estratégica.
Los investigadores subrayan que las empresas con sistemas de gestión del riesgo más desarrollados muestran una mayor capacidad de anticipación y respuesta ante situaciones de crisis, presentan mejores niveles de resiliencia y obtienen mejores resultados en indicadores como el valor añadido bruto, la estabilidad de la rentabilidad ajustada al riesgo o el nivel de endeudamiento.
“Gestionar el riesgo no consiste únicamente en reaccionar cuando surge un problema. Significa integrar el riesgo en la estrategia empresarial para tomar mejores decisiones, proteger el valor de la organización y aprovechar las oportunidades que ofrece un entorno cada vez más incierto”, afirma Pablo Durán.
El estudio recomienda, entre otras cosas, reforzar la formación y la cultura del riesgo en las empresas e impulsar la profesionalización mediante figuras especializadas y órganos de gobierno específicos. Asimismo, plantea la creación de un Observatorio de Gestión del Riesgo que permita realizar un seguimiento y difundir buenas prácticas.
