El marketing como infraestructura estratégica de las corredurías
Por María del Mar Pérez, responsable de
Marketing de Medialia Group
Durante años, las corredurías de seguros en España han construido su negocio sobre pilares sólidos, aplicando conocimientos técnicos, cercanía con el cliente, confianza y ofertando un amplio panel de compañías aseguradoras. Pero, con el paso del tiempo, esa estructura tradicional, empezó a reforzarse con nuevas herramientas tecnológicas como los CRM, multitarificadores y más adelante mediante la automatización de procesos.
No obstante, todavía existe un aspecto que muchas corredurías siguen considerando un gasto adicional, o una suma de acciones aisladas, cuando en realidad, debe aplicarse como una parte esencial para la competitividad. Me refiero al Marketing.
Hoy ya no hablamos únicamente de comunicación o publicidad, si no que hablamos de una infraestructura que permite hacer visible el valor que aporta la mediación.
El marketing ha dejado de ser un gasto para convertirse en infraestructura
Hace veinte años, la infraestructura de una correduría estaba perfectamente definida; una oficina, un equipo comprometido, acuerdos con compañías aseguradoras y un buen conocimiento del mercado. Con el tiempo llegó la transformación digital, incorporando nuevas herramientas que hoy nadie cuestiona como una inversión imprescindible para competir en el sector.
Sin embargo, la infraestructura de una correduría ya no termina en la puerta de la oficina. Hoy en día se construye con una buena reputación online, contenidos de valor, posicionamiento en buscadores y una presencia digital capaz de generar confianza antes del primer contacto.
Una estrategia de contenidos, un buen posicionamiento en buscadores y asistentes de inteligencia artificial (SEO y GEO) o una reputación digital bien gestionada ya no son elementos accesorios. Son activos estratégicos que trabajan las veinticuatro horas del día y que condicionan, cada vez más, la capacidad de una correduría para generar confianza, captar negocio y seguir siendo competitiva.
El cliente ya no empieza llamando
La forma en la que las personas eligen una correduría ha cambiado profundamente. Hace no tantos años, una recomendación de un familiar o de un cliente satisfecho bastaba para generar una llamada o una visita a la oficina.
Hoy, sin embargo, antes de dar el paso, lo habitual es que el cliente busque información de la correduría en Google, consulte reseñas, pregunte a la IA o revise su presencia en redes sociales para confirmar que está tomando la decisión adecuada. La confianza ya no empieza cuando el cliente entra por la puerta. Comienza mucho antes.
Del boca a boca al algoritmo
El boca a boca sigue siendo uno de los grandes activos de la mediación. La recomendación de un cliente, un familiar o un conocido continúa teniendo un enorme valor en un sector en el que la confianza es determinante. Pero hoy comparte protagonismo con un nuevo prescriptor: el algoritmo.
Google decide qué corredurías aparecen en los primeros resultados de búsqueda. Las redes sociales muestran unos contenidos y no otros. Incluso las herramientas de inteligencia artificial comienzan a apoyarse en la información disponible en internet para responder preguntas o recomendar empresas.
El algoritmo no sustituye al prestigio profesional ni al asesoramiento. Pero sí influye en quién tiene la oportunidad de ser encontrado.
En cierto modo, se ha convertido en el nuevo escaparate de cualquier negocio.
El marketing como ventaja competitiva
Uno de los mayores errores sigue siendo identificar el marketing únicamente con la publicidad o con las redes sociales.
Reducir el marketing a publicar contenidos es tan simplista como reducir la mediación a emitir pólizas.
El marketing consiste en comprender cómo ha cambiado el cliente y adaptar la organización a esa nueva realidad. Es construir una marca sólida, facilitar el acceso a la información, generar contenido útil, reforzar la visibilidad y posicionamiento, cuidar la reputación y aprovechar la tecnología para mejorar la relación con el cliente.
La inteligencia artificial es un buen ejemplo. Su potencial es enorme, pero solo genera verdadero valor cuando existe una estrategia sólida detrás. La tecnología acelera los procesos, pero el marketing marca la dirección.
Conclusión
Las corredurías seguirán diferenciándose por el conocimiento, el asesoramiento y la cercanía que siempre han definido a la mediación. Eso no ha cambiado. Lo que sí ha cambiado es la forma en la que una gran parte de clientes llegan hasta ellas.
Por eso, el marketing ya no puede entenderse como un complemento. Hoy forma parte de la infraestructura que permite a una correduría ser visible, generar confianza y seguir siendo competitiva en un mercado cada vez más digital.
